El Archipiélago de Bazaruto pertenece al distrito de Inhassoro, en la provincia de Inhambane, Mozambique.

Inhassoro, limita al norte con el distrito de Govuro, al este con el Océano Índico, al sur con los distritos de Vilanculos, Massinga y Funhalouro, y al este con el de Mabote.

Tiene una superficie de 4.746 km² y según el censo de 2007 una población de 48.537 habitantes.
Frente a sus costas se encuentra la muy turística isla de Bazaruto, perteneciente al Archipiélago de Bazaruto.
Bazaruto es una isla de arena, aproximadamente a unos 80 kilómetros al sureste de la desembocadura del río Save en Mozambique. La Isla de Bazaruto es parte del archipiélago de Bazaruto, y es una de las cuatro islas principales del archipiélago. Magaruque, Benguerra y Santa Carolina complementan el grupo de islas, fue declarado Parque Nacional en los años setenta.

El archipiélago de Bazaruto se sitúa entre y Inhassoro Vilanculos (provincia de Inhambane), a unas diez millas de la costa. Es considerado uno de los lugares más bellos de África, por sus aguas color azul turquesa, sus playas de arena, cocoteros, magníficos arrecifes de coral y peces tropicales. Hay pequeñas casas de campo, un  exclusivo hotel. Las aguas son el hábitat de una rica vida marina, también se pueden encontrar algunos ejemplares de la dugong en peligro de extinción (vaca marina) y el delfín blanco chino.

El archipiélago de Bazaruto es un grupo de cinco islas y unos pequeños islotes situados entre 15 y 25 kilómetros del continente, al norte de Vilankulo y al sur de Inhassoro.

Es considerado uno de los puntos más hermosos de África por sus aguas cristalinas, sus barreras de coral, sus enormes bancos de peces y por la belleza de sus playas.

Cuando se vuela y aterriza en el aeropuerto de Vilankulos, aún en el continente, se llega a un lugar que a primeras vistas puede decepcionarnos: calor húmedo y pegajoso, parsimonia de todos y para todo, instalaciones improvisadas, y por si fuera poco, nos espera otro viaje en barca o en avioneta para llegar a Bazaruto.

Pero todo este suplicio vale la pena, el lugar bien merece ser visitado, su belleza así lo confirma.